El cerebro humano es fascinante. Tiene 100.000 millones de neuronas y 100 billones de conexiones. Su principal misión es garantizar que la máquina humana nunca se detenga. Siempre está aprendiendo, adaptándose y es capaz de adoptar nuevos hábitos y eliminar los viejos. Es lo que llamamos neuroplasticidad cerebral. También hace todo lo posible por ahorrar energía. Uno de los trucos son los procesos autónomos, los que hacemos automáticamente, sin pensar ni razonar sobre ellos. Estos procesos crean vías muy marcadas, y nuestro cerebro empieza a economizar haciendo menos esfuerzo para realizar la misma tarea.
Es ideal para actividades repetitivas y buenos hábitos, como cepillarse los dientes, hacer ejercicio, ducharse, levantarse de la cama, prepararse o desplazarse al trabajo, etc.
Pero, ¿qué ocurre cuando nos enfrentamos a tareas más complejas, como resolver problemas empresariales y encontrar soluciones originales a nuevos retos de los clientes? Si, en estos casos, también nos acostumbramos a buscar respuestas y soluciones siempre de la misma manera, es muy probable que ni siquiera veamos cuál es la solución más creativa e innovadora.
¿Cuántos ejecutivos, líderes, directivos se han acostumbrado tanto a utilizar siempre el mismo método para llevar a cabo sus tareas y resolver problemas que eso ha creado una vía anticuada en su cerebro?
Puede que pienses que no te pasa, pero créeme, te ha pasado.
El Design Thinking está aquí para alertar a los profesionales y ayudarles a escapar del piloto automático cerebral. El objetivo es la innovación.
Pero, ¿qué es exactamente el Design Thinking? En pocas palabras, es un método que ayuda a "pensar fuera de la caja" cuando se trata de encontrar soluciones a problemas empresariales. Clint Runge, fundador de Archrival y profesor de la Universidad de Nebraska-Lincoln, va más allá: "Design Thinking no es exactamente pensar fuera de la caja, sino en el borde, la esquina, la pestaña y el código de barras", redefine.
Hoy en día existen muchos enfoques del Design Thinking, y encontrará algunos con entre tres y siete fases, etapas o modos. Todos son muy similares e incorporan los mismos principios que describió por primera vez Herbert A. Simon, ganador del Premio Nobel, en su obra "Las ciencias de lo artificial".
Para facilitar las cosas, trataremos aquí el enfoque en 5 fases, que es el más común y extendido. Es importante subrayar que estas fases no siempre son secuenciales:
Algunas de las marcas más importantes del mundo, como Apple, Google, Samsung y GE, han adoptado rápidamente el Design Thinking. Es más, se enseña en las universidades más famosas del mundo, como d.school, Stanford, Harvard y el MIT.
No es una palabra de moda más, sino un enfoque que funciona porque lleva a los profesionales de cualquier ámbito a sistematizar la resolución de problemas de forma creativa e innovadora, ya sea en sus proyectos, empresas, países o vidas.
Las investigaciones demuestran que el 89% de las empresas que han utilizado el Design Thinking han encontrado soluciones más creativas y disruptivas en las que las personas/clientes son el centro. Este enfoque ha permitido cambiar la forma de hacer negocios, crear soluciones y posicionarse en el mercado.
En tu próximo reto, céntrate en la empatía, la colaboración y la experimentación. ¡Eso es Design Thinking!
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